Introducción


 INTRODUCCIÓN


Un reto, una apuesta con una misma, un humildísimo homenaje sin falsos prejuicios de modestia, pues sonetista no soy, ni  ni siquiera estoy muy segura de ser escritora, y menos aún, escritora en verso. Todo esto se lo dejo a los Grandes. No puedo, no habita alma en ésta que imagino soy para apropiarme de lo que no sé con certeza si me pertenece.  Tal vez demasiado pequeña, mi alma.

Esto, grosso modo, es lo que hizo arrancar el motor que me llevó a escribir este pequeño poemario, hace justamente ahora un año.

Andaba la jardinera desquiciada, ya en quicios bien armada, cuando, y tras el cierre de un poemario, "La presencia por la ausencia", que le había llevado escribirlo unos dos años aproximadamente, más la escritura de un breve "Entreterras" a modo de puente entre la densidad, en tiempo y contingentes y accidentes, del anterior y una especie de nuevo tiempo que ante sus ojos presentía se abría, no sabía demasiado bien por qué. Tal vez sólo anhelos, tal vez sólo lógica "del cuerpo". Su gusto por los clásicos, más cierto enganche vital que la lleva a acometer empresas a todas luces demasiado arriesgadas, la impulsaron a plantearse la composición de un poemario escrito con sonetos, justo la estrofa que nunca había intentado, y de la que, todo hay que decirlo, no era especialmente amante, a no ser  que la misma fuera tan exactamente pulcra y armónica y bella y ligera como los que su admirado Garcilaso llegó a componer,  y a ser posible firmada por el mismísimo "él". Mas ese poemario, esos sonetos, o intentos de ellos, no iban a tratar sobre el amor, se dijo. Ese tema, para el cual dicen  la centenaria estrofa resulta perfecta, no sería al que ella dedicaría ese esfuerzo. No, hablaría de "ética". Así lo nombró en su interior. Lógicamente sólo podía hablar de lo que "pensaba".


¿Por qué el número de veinte?, porque la jardinera adora a los mismos que Manuel Múgica Lainez tradujo de los escritos por Shakespeare.

Rima asonante, lo más fácil, la consonante se le trababa demasiado.


Posibles errores de métrica por muy contadas y recontadas que estén la sílabas sólo se deben a mi torpeza, la de la jardinera,  o a cierta terquedad en el uso de ciertos vocablos, torpeza seguro también.


Cogí el bolígrafo, relata la jardinera, la libreta, y armada con ellos  fui hacia  "afuera" con la intención de sentarme en la mesa de madera situada bajo el emparrado que aún hacía emerger sus verdes brotes de campanas estivales, y me dije: "A ver Sofía, comienza, mírate, vas a hablar, ¿dónde te ves?"... y así me vi, con los codos apoyados en la baranda de un balcón asomada a una estrecha, pero larga, calle de la ciudad  de Sevilla, imaginando a  las personas caminar por ella, y yo, hablándoles.
Y entonces surgió el primer soneto, en un mes de abril de 2009.
En la octava lejanía del tiempo, porque hoy justo hoy año de 2010 haría otros ocho que tenía mi residencia fijada en el campo.
Hoy tengo  exactamente el mismo balcón imaginado, asomado a, exactamente, la misma calle prevista, detrás de la pantalla de este ordenador, enfrente de mi mirada de hoy, a todas luces la de hoy.
Esto no es recurso literario, esto es sólo verdad,  tal vez sólo eso que tantas veces  nombramos como " la poética de las cosas".
Veintitrés de abril, sí. El día veintidos  me di cuenta del que se acercaba, siendo entonces cuando me propuse poder firmarlos en fecha tan íntimimamente sentida por una jardinera que algo ha escrito  y bastante leído en su vida: la rosa y el libro. Aún me quedaban por ultimar unos versos intermedios en alguno de los son-ethos que más difíciles se me hicieron. Pero sobre las doce y algo de la madrugada del veintitrés logré acabarlos. Y firmar. 
Hoy no existe algo que más me satisfaga que prever poder exponerlo en este blog justo un año después, tras sí, alguna que otra corrección en vocablos o cuenteo de sílabas. Me propuse en un momento dado pasarlos a rima consonante, intentarlos con su ritmo clásico, pero tras un breve día pensándolo, al final me decidí por dejarlos tal como nacieron. No soy ya nadie para modificarlos.


Si a alguien "más" les llega, en buena hora fueron "pensados", me dijo la jardinera.

Sofía Serra, 20 de abril de 2010. Sevilla.

***


4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Y tú qué rápida, corcho! XD

      Por cierto, soy muy, muy lento leyendo. Mi agenda es faraónica, así que me dejaré caer por aquí poco, pero constante. Paciencia!

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    2. jajaja, no te preocupes!!...es que me pillas arreglando el jaleo que tengo de blogs. por cierto, la fuente la he puesto muy bonita...:DD
      ;)
      Besos

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